Emigrantes en España: "la nacionalidad se transmite de padres a hijos, nunca de hijos a padres"

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Anna Terrón, Secretaria de Estado de Inmigración y Emigración de España
Anna Terrón, Secretaria de Estado de Inmigración y Emigración de España, aclara en ICNdiario.com las dudas y malas interpretaciones que durante los últimos meses han rodeado la Reforma de la Ley de Extranjería. Para la Secretaria de Estado, se ha creado en torno a este asunto tan delicado una auténtica “burbuja mediática” que lo único que ha conseguido hasta el momento es desvirtuar la realidad.
El primer aspecto que Terrón ha querido aclarar es la polémica en torno la nacionalidad de los hijos de padres extranjeros nacidos en España, “por mucho que se nazca en España no se puede ser español”, agregando la importancia de la nacionalidad de ambos padres en el momento del nacimiento de su hijo, independientemente del país donde este se produzca. A los 18 años, cualquier persona que haya nacido en España, y siga residiendo en nuestro país, puede obtener la nacionalidad casi automáticamente, ya que se trata de un derecho adquirido.
La Secretaria de Estado ha explicado, a su vez, que existen casos especiales de niños nacidos en España a los que no se les puede atribuir ninguna nacionalidad. Esto puede ocurrir por diversas razones: bien sea porque su gobierno no lo reconozca al producirse fuera de sus fronteras, o bien por tratarse de hijos de exiliados por conflictos bélicos y, por tanto, no contar con la documentación de los padres, matrimonios mixtos con personas en situaciones especiales, etc. En estos casos, y antes de que el niño sea considerado apátrida, por los dictámenes de la Convención Internacional, España les otorga la nacionalidad. “En estos casos, cuando a estos niños les atribuimos la nacionalidad española y sus padres están en España en situación irregular, tampoco obtienen la nacionalidad española los padres – la nacionalidad se transmite de padres a hijos, nunca de hijos a padres-, lo que logran con ello es estar protegidos contra la expulsión y poder adquirir, siempre que ejerzan como padres, la Tarjeta de Residencia, pero en ningún caso la nacionalidad española. Quienes transmiten la nacionalidad son los padres, nunca los hijos”, puntualiza Terrón. La Secretaría de Estado señala “si los padres están en situación irregular y tienen orden de expulsión, esa orden se ejecuta junto a sus hijos”.
Los ciudadanos hispanoamericanos, en este mismo sentido, pueden obtener la nacionalidad una vez transcurridos dos años de residencia habitual en España. Es decir, los padres suelen obtener los permisos de residencia mucho antes de que sus hijos cumplan la mayoría de edad, transmitiéndoles así la nacionalidad, pero jamás al revés. “Somos extremadamente generosos dentro del marco de actuación hispanoamericano, ya que damos la opción de conseguir la nacionalidad tres años antes de que puedan obtener la tarjeta de larga duración, la tarjeta de residencia”.
Delitos de violencia de género
Mucho se ha especulado sobre la posibilidad de lograr con mayor facilidad permisos de residencia, e incluso la nacionalidad, si se puede demostrar que se ha sido víctima de maltrato. Anna Terrón niega esta especulación, “ni tiene que ver con la nacionalidad ni es una vía para conseguir la residencia, lo que prevé la ley es agilizar un sistema encaminado a proteger a la víctima”.
“Las personas que gozan de tarjeta de residencia y son víctimas de maltrato, al igual que sucede con las españolas, tiene un sistema de protección como víctimas” continúa Terrón.
En España, las mujeres extranjeras en situación irregular que han sido víctimas de maltrato o de trata de personas, desde el momento en que realizan la denuncia, quedan protegidas contra la expulsión del país. Esto responde a un objetivo claro: conseguir que las víctimas denuncien y el delito no quede impune. “No se te ocurrirá nunca denunciar si la consecuencia inmediata es la expulsión”. Anna Terrón profundiza aún más, “Ante cualquier denuncia se suspende la orden de expulsión -si había- y no se inocua si no la había. A partir de ahí empieza un procedimiento judicial, y en caso de que se demuestre la falsedad de la denuncia, se procede a la expulsión. Si se trata de una víctima de violencia queda protegida, pudiendo llegar incluso a obtener un permiso de residencia”. La Secretaria de Estado aclara que no es en absoluto automático y que se actúa siempre estudiando personalizadamente cada caso y analizando las necesidades de la víctima.
Para Anna Terrón, uno de los aspectos más destacables de la Reforma de la Ley de Extranjería es la introducción, como novedad, de elementos de movilidad. “Hemos hecho un desarrollo de la ley acorde con el momento que vive España, un momento de dificultades económicas muy serias, con especiales consecuencias en el ámbito del empleo”.
Por ello, “nuestra prioridad es la gente que está aquí, ya sea nacional o extranjera”. En referencia a los elementos de movilidad señala, por ejemplo, al caso de que un inmigrante decida irse de España y volver al cabo de unos años “no queremos que parta de cero, sino que los años que vivió en su etapa anterior en España le computen para conseguir la nacionalidad, o bien que se le mantenga la situación en la que estaba entonces” concluye, a modo de reconocimiento (o agradecimiento) a la contribución que han hecho y siguen haciendo españoles y extranjeros al desarrollo de nuestro país.
Es importante destacar que esta Secretaría de Estado, cuenta con una web donde los interesados pueden recabar información y realizar consultas.

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