España cada año tiene dos inviernos

0

Reinerio Álvarez Saavedra
En efecto, aquí cada año tiene dos inviernos. Piénsenlo, el primero va desde Enero a la primavera, otro en el Diciembre postrero del mismo año. El invierno es una de las cuatro estaciones definidas de las zonas de clima templado. Depende de cómo se mire, para unos es una buena estación, pero para otros presenta muchas desventajas. En mí caso lo considero como una etapa redundante más de la vida.
En cambio, Argentina disfruta de dos veranos.
Desde el método astronómico los solsticios y equinoccios marcan la mitad de su estación respectiva, estos hitos marcan las fechas de las estaciones. La explicación está en el calendario gregoriano, actualmente utilizado de manera oficial en casi todo el mundo. Por supuesto es una mera anécdota pero se presenta como una óptima forma para entrar en harina.
Viene esto a cuento del verano otoñal que vive España con unas temperaturas inopinadas para estas fechas. No pasa lo mismo en lo económico y político. Parece que la banda terrorista ETA inicia la representación de su final: ¿o no? En todo caso, navegando con buen viento, vuela el tiempo que falta para las elecciones del próximo 20 de noviembre de 2011.
Tenemos también elecciones presidenciales de Argentina, que se llevarán a cabo el domingo 23 de octubre junto a las legislativas. Siguiendo las series numéricas arrojadas por las encuestas desde la celebración de las primarias, los estudios demoscópicos presentan como favorita, en la estela de esas primarias, a la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner. De forma simultánea sus rivales electorales no logran concretarse como verdaderas alternativas con un voto opositor muy disperso. Estamos ante una victoria cantada. El rosario de encuestas plantea, a una semana de las elecciones, una intención de voto igual o superior al cincuenta por ciento hacia la Presidenta. El conjunto del reparto de voluntades electorales parece muy definido.
Rodrigo Rato ha manifestado recientemente que debiéramos mirarnos en el espejo de las soluciones aplicadas a las crisis sudamericanas de finales del pasado siglo y del presente. Curiosa reflexión alrededor de cómo cambian las cosas, arrieros somos…
Las economías europeas están aplicando medidas parecidas unas a otras, según la naturaleza de sus crisis; aunque no con la coordinación recomendable.
Sin embargo, la Presidenta Fernández de Kirchner está acudiendo a algo que se ha dado en llamar “economía electoral del gobierno”, desoyendo las recomendaciones del FMI.
En España la orientación es la contraria; gana la oposición. No se discute una victoria de Mariano Rajoy, al frente del Partido Popular, ni el descalabro del Partido Socialista Obrero Español, que representa la otra cara de la moneda. Las recetas del primero se centran en la nueva ortodoxia económica internacional. Así que mientras en Argentina su Presidenta actual da aire al aumento del gasto, con sospechosos y peligrosos aspavientos ante una imprevisible crisis global. Las naciones vecinas, en cambio, aprovechan su situación actual de notable crecimiento para protegerse de los coletazos de la crisis, tomando como poco lo de coletazos.
Con los calendarios y agendas en la mano, España y Argentina son realidades bien diferentes. Lo que si comparten globalmente es la necesidad de informaciones objetivas que fluyan de fuente solvente y de tratamientos rigurosos de esos materiales.
Demasiadas dudas y decisiones muy relativas, antes parecía que el oligopolio, o lo que sea, de las agencias de calificación definía el horizonte. Por ejemplo, Standard&Poor´s no se anticipó al colapso de Enron, de igual forma no se enteró del riesgo oculto que contenían los productos financieros provenientes de las hipotecas basura. Con ese bagaje de autoridad, y habiendo mezclando la actividad financiera con los análisis económicos, retiró a EE.UU. la triple A. Lo propio pasa con otras: Moody´s, pongo por caso. No obstante, lo que parece privativo de estas sociedades ocurre en otros sectores dedicados a los análisis.
Solución: la sociedad civil. Mal iríamos si acudiéramos al bálsamo de Fierabrás y la Unión Europea o los países instituyeran sus propias agencias como jueces y parte; más o menos como ahora respecto a las agencias. Los ingredientes del remedio que beben Don Quijote de la Mancha y Sanchos son aceite, vino, sal y romero. Benditos con ochenta padrenuestros, ochenta avemarías, ochenta salves y ochenta credos.
Tampoco podemos ni debemos taparnos los ojos con los institutos de opinión y organizaciones similares con plurales tareas de investigación. Tenemos todos una responsabilidad: ¿qué podemos hacer nosotros? Y me refiero al bienvenido ICNdiario…

Dejar respuesta

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí