You`re welcome George

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Javier García
El Frente Amplio esta semana renunció a algo más importante que a una candidatura, renunció a ser un partido de ideas, si alguna vez lo fue, en contraposición a los partidos de “masas” que daba la impresión que solo eran reunión de miles de embrutecidos votantes. La izquierda era ideas y los blancos y colorados “masa”.
La renuncia tan particular de Vázquez que inauguró la política “privada”, porque solo renunció a la “política pública” y la desesperada salida de su partido arrodillándose rápidamente para que vuelva, desnuda la catástrofe ideológica en que se transformó el FA, que abandonó definitivamente su identidad. El marxismo y sus interpretaciones universales, con lucha de clases y materialismo histórico incluido, era hasta hace horas el núcleo central de sus ideas que aquí en Uruguay, Frugoni, Trías y Arismendi se habían encargado de nacionalizar. Si había un enemigo unánime era el imperialismo norteamericano que se expresaba de galera y habano con cara despreciable en cuanta caricatura se podía. EE.UU, nos recordaban en las asambleas estudiantiles, había masacrado Vietnam, intentado desembarcar en Bahía Cochinos, bloqueado a Cuba y ahorcado a la primera revolución socialista del continente, alimentado y protegido a Somoza en Nicaragua, alentado a Trujillo en Dominicana, y a cuanto tirano centroamericano existió. Nos decían y con razón que infló a Pinochet y cercó a Allende hasta derrocarlo con su trágico suicidio. Ni hablar del Plan Cóndor, que coordinó a las dictaduras del continente americano impulsado por el “imperialismo yankee”. Eso sí, de antimperialismo en Uruguay no tenían mucho para decir porque aquí el único que lo hizo de verdad fue Herrera que impidió que hoy en la Laguna del Sauce estuviera izada la bandera americana y sus marines dieran la bienvenida a nuestro principal destino turístico.
Así como Kennedy era la cara simpática de la política norteamericana y hasta hoy lo es, hay otras caras. Hay una muy antipática y demonizada hasta el clímax. No sin razón muchas veces: George W. Bush. Evocarlo es recordar Irak, es Afganistán, es Guantánamo y sus torturas. Su nombre por estos lares y en los muros iba pintado con el calificativo de ¡asesino! y la firma de todos los sectores y listas del Frente Amplio, miles de muros.
Recordemos la manifestación y disturbios en el centro de Montevideo cuando vino. Recordemos el debate en el FA por la invitación que le hizo el gobierno y la particularidad de que no haya sido recibido, como se acostumbra con los mandatarios extranjeros, en la Asamblea General.
Sin embargo el primer presidente del FA cuando temió una guerra con Argentina salió a pedir ayuda a Bush, el “imperialista asesino”. La reacción inicial fue refleja y de rechazo. Un partido de ideas no podía permitirlo. Vázquez renunció a la “política pública”, dolido. Enseguida, en dos horas, el FA tiró al balde las ideas centenarias, los principios, los muros y los discursos. A ponerse las rodilleras y a rogar para que vuelva. En definitiva, como enseñó el caudillo marxista Vázquez, Bush es nuestro “socio y amigo”. Q.E.P.D el histórico Frente Amplio.

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