La historia ignorada: dos víctimas uruguayas del bando republicano en la guerra civil española

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BEATAS. Las hermanas Dolores y Consuelo Aguiar-Mella Díaz
BEATAS. Las hermanas Dolores y Consuelo Aguiar-Mella Díaz
Cuando la ONU y distintas organizaciones de los derechos humanos hablan y piden juicio y castigo para las atrocidades cometidas por la dictadura franquista en España, se olvidan de las víctimas que fueron torturadas y asesinadas por el bando republicano, antes y durante la guerra civil española.
Hubo excesos pero fueron de los dos lados, del régimen de Franco y de los republicanos; si no se tiene en cuenta esto la verdad nunca prevalecerá.
El gobierno republicano que mandaba en España, subordinado totalmente a la Unión Soviética, creaba las terribles “checas”, prisiones de tortura y exterminio para quienes no profesaran su adhesión a la URSS y a sus postulados. Los católicos fueron los principales mártires de la escalada de terror del bando republicano español.
“La checas del terror”, es un libro escrito por César Alcalá y publicado por la editorial Libroslibres en España en 2007 y narra lo que se hizo en las checas o cárceles republicanas. El autor declara que “Las checas instauradas por la República eran auténticos campos de concentración donde hubo hornos crematorios, se torturó y se asesinó”, explica en un artículo de prensa.
Alcalá cuenta que “la represión fue contra todos los que no estaban al lado de los postulados de la República, y estuvo perfectamente planificada, con la ayuda de la Unión Soviética, y con la voluntad de instaurar un estado comunista en España”.
Los crímenes no fueron solo del infame franquismo; también la izquierda torturó y asesinó a inocentes.
Las llamadas matanzas de Paracuellos fueron una serie de episodios de asesinatos masivos organizados durante la Batalla de Madrid, en el transcurso de la Guerra Civil Española, y que llevaron a la muerte de varios miles de prisioneros considerados opuestos al bando republicano.
Dos víctimas uruguayas del bando republicano
Pero la barbarie republicana no se detuvo en la exterminación de connacionales, también ejecutó a extranjeros como fue el caso de Dolores y Consuelo Aguiar-Mella Díaz, dos ciudadanas uruguayas, hermanas de Teófilo Aguiar-Mella, vicecónsul honorario de Uruguay. Fueron asesinadas por la milicia comunista, lo que supuso la ruptura de relaciones diplomáticas del Uruguay con España en 1936. Esto les valió su inclusión dentro del martirologio católico del siglo XXI.
Beatificación
El domingo 11 de marzo de 2001 en una plaza San Pedro colmada de fieles, el Papa Juan Pablo II, proclamó Beatas a Dolores y Consuelo Aguiar-Mella Díaz, dos laicas uruguayas nacidas en Montevideo en 1897 y 1898 respectivamente, y asesinadas por “odio a la fe” en Madrid el 19 de setiembre de 1936 junto a la religiosa escolapia María de la Yglesia. Las dos laicas uruguayas habían sido declaradas mártires el 28 de junio de 1999 por Juan Pablo II.
Los hechos
Proclamada la República el 14 de abril de 1931, sus repercusiones fueron muy grandes en Madrid, capital de la nación, y su signo antirreligioso se puso pronto de manifiesto en revueltas callejeras, quema de iglesias y conventos, dispersión temporal de las comunidades religiosas y toda clase de atropellos.
Ambas jóvenes mantuvieron una postura serena y tranquila ante aquella situación confusa y antirreligiosa, mostrando una posición firme y decidida en defensa de su fe y de sus principios cristianos.
Desde el comienzo, Dolores fue punto de mira de los milicianos por su fe y adhesión a las religiosas. Parece que intentaban detenerla el 12 de setiembre cuando se presentaron preguntando por ella y no la encontraron. Pero lo hicieron el sábado siguiente, 19 de setiembre de 1936.
En declaración firmada en Montevideo, Valentina Serrano, viuda de Teófilo Aguiar-Mella, que fue quien encontró los cadáveres, dijo: “Viviendo en Madrid, durante la guerra civil en el año 1936, unos milicianos detuvieron a una hermana de mi marido, llamada Dolores, que vivía con las religiosas Escolapias… Mi esposo, que era vice-cónsul honorario del Uruguay, hizo todas las gestiones para encontrarla. A Dolores se la habían llevado detenida a las 9 de la mañana en el momento que cruzaba la calle para llevar a otro grupo de hermanas, la leche que necesitaban. Al mediodía, llegó un miliciano con un papel escrito por Dolores, en el que pedía que fuera María de la Yglesia, superiora de las Escolapias, acompañada de otra persona, para declarar.
En aquellos momentos, María de la Yglesia vivía en la calle Evaristo San Miguel con varias religiosas. Hacia allí se dirigió mi cuñada, Consuelo, diciéndole que por tener documentación uruguaya se sentirían más seguras.” El 20 de setiembre Valentina Serrano encontró los cadáveres de sus cuñadas Dolores y Consuelo y de María de la Yglesia, en el depósito municipal de difuntos. La detención y muerte de Dolores y Consuelo tuvo amplio eco en la radio y en la prensa española y de todo el mundo, sobre todo en Uruguay. El hecho causó la ruptura de relaciones diplomáticas de Uruguay con España. Todos lo calificaron de verdadero martirio. (extractado de “Entre Todos”, n. 1).
El diario El País de Montevideo cuenta que la mañana del sábado 19 de setiembre de 1936, Dolores salió a comprar leche. Vivía con ocho monjas escolapias, que se habían refugiado de la persecución republicana en un apartamento a una cuadra de la Puerta del Sol, Madrid. De regreso, fue interceptada por cinco milicianos que se la llevaron, pese a que ella traía brazalete diplomático de Uruguay.
Informaba también que su hermano Teófilo las buscaba sin éxito. Al otro día, encontraron los cuerpos en la morgue del depósito municipal.
La dos hermanas tenían el rostro desfigurado y las reconocieron por los vestidos y el brazalete diplomático.
ESCÁNDALO. “Fusilaron en Madrid a distinguidas compatriotas, las Señoritas Aguiar”. Así tituló El País su crónica sobre el tema, el 23 de setiembre de 1936. El texto aseguraba que los milicianos que secuestraron a Dolores “disponían de dos automóviles con los emblemas de la Federación Anarquista Internacional”. El diario El Mundo de Puerto Rico dijo que los captores vestían “overall y lucían pañuelos rojos atados al cuello”. Y señaló que un miliciano le confesó a Teófilo que sus hermanas “fueron llevadas de `paseo`, lo que bajo la situación reinante en Madrid implica que fueron ejecutadas”.
Uruguay rompe relaciones diplomáticas con España
En protesta por el doble asesinato el gobierno uruguayo rompió relaciones con la República Española, situación que se prolongó durante la guerra civil.
Violadas y asesinadas
El escritor e historiador español César Vidal cuenta este caso en su libro, Las checas de Madrid (Planeta, 2007) donde relata que la violencia del Frente Popular contra los diplomáticos que intentaban paliar los efectos del terror revistió características especialmente repugnantes. Tal fue el caso de la descargada sobre la legación de Uruguay en Madrid y secuestro de las hermanas del vicecónsul junto a la madre superiora de las Escolapias. Los milicianos procedieron tras el rapto de las jóvenes a violarlas y asesinarlas. Vidal refiere que el triple asesinato acompañado de violación era una obvia advertencia del Frente Popular, que prohibió enviar despachos a los corresponsales extranjeros narrando lo sucedido. La respuesta, plenamente justificada, de Uruguay consistió en romper relaciones diplomáticas con la España del Frente Popular.

El recuerdo de Radio Vaticana a las dos beatas uruguayas

QUERIDAS DOLORES Y CONSUELO: Celebrar su fiesta es acercarnos a los trágicos eventos de la Guerra Civil en la España de los años treinta. Siendo aún muy niñas se trasladaron con toda su familia a Madrid, en donde ingresan al Colegio de las Hermanas Escolapias de Carabanchel. Aquí consolidaron su vocación religiosa y reafirmaron sus principios de ayuda a los desamparados. Pero las circunstancias políticas en España fueron cambiando y los religiosos empezaron a sufrir fuertes persecuciones y acoso. Las monjas escolapias, de las que ustedes llegan a ser fieles colaboradoras, no escapan a este asedio, y es así como ustedes también empiezan a ser perseguidas. Vuestro hermano Teófilo, Vicecónsul Honorario del Uruguay, les advierte de los peligros que corrían de seguir ayudando y trabajando con las monjas escolapias, pero Ustedes ya no podían volver la vista atrás del compromiso adquirido y continuaron ayudando y trabajando con las religiosas, identificadas con sus documentos diplomáticos y brazaletes uruguayos. Tú, Dolores, pasas a vivir en una casa con las religiosas escolapias, hasta que un día en que llevabas alimentos a los pobres de una zona de la capital, fuiste detenida por la milicia. Teófilo y Consuelo, que empezaron a buscarte, fueron informados de tu detención y recibieron una nota, aparentemente firmada por tí, en la que decías que tu libertad dependía de la presencia ante la milicia de la Hermana Superiora de las Escolapias. Inmediatamente ella junto con Consuelo, fueron en tu búsqueda y se dirigieron a las milicias, pero nunca te encontraron ya que sólo hallaron las balas asesinas que en medio de una calle de Madrid silenciaron sus vidas. Al día siguiente de este salvaje asesinato tu cuerpo, Dolores, junto con los de Consuelo y la Superiora de las Escolapias fueron encontrados sin vida en el depósito municipal. Pero ustedes ya no estaban allí. Habían pasado a vivir a la casa de Dios por toda la eternidad, termina diciendo el homenaje de Radio Vaticana.
Sería interesante que la ONU y las organizaciones de derechos humanos también hablaran de esto y no cuenten la historia de un solo lado.

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