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El reconocido escritor chileno Fernando Emmerich conversa con Ramiro Guzmán

La literatura de Fernando Emmerich es un desafío de sutilezas, escrita en un lenguaje a la vez frondoso y depurado. Un artista cabal que llora diamantes y brinda a sus lectores lo mejor de sí

Fernando Emmerich

Fernando Emmerich

Fernando Emmerich (Valparaíso, Chile, 1932) es un narrador excelso con una obra muy vasta y variada en su haber. Ha cultivado cuentos de una finísima ironía como Creced y multiplicaos, novelas alegóricas como Diamantino o totalmente realistas. La riqueza de su pluma y la sagacidad e ingenio de sus trabajos no dejan de asombrarnos. Nos acercamos a él para que compartiera con nosotros la visión de su arte.

Ramiro: Una de las cosas que me llama la atención de tu obra es lo variada que es. Quisiera que me explicaras un poco dónde está la fuente de esa variedad.

Fernando: Sí. Mira: mi obra es tan variada porque mi vida ha sido muy variada. Entonces las fuentes son mis experiencias en distintos lugares con distinta gente. Si tú quieres te hago un recuento de las novelas principales y de dónde vienen.

Ramiro: Cómo no. Me encantaría.

Fernando: Tenemos por ejemplo Los árboles azules y Los leones y los unicornios que provienen de mi experiencia como profesor, de mi contacto generacional con los alumnos, es decir con el niño que yo también fui alguna vez. En cuanto a Los gatos con botas proviene de mi experiencia en un regimiento de caballería del norte grande de Chile, un ambiente algo parecido con el de “La ciudad y los perros” de Vargas Llosa. Luego Bajo la estrella solitaria está basada en mis conocimientos sobre un período histórico, un período de la historia de Chile, está situada en Valparaíso, mi ciudad natal, y en el norte de Chile y en el Perú. Las manos de la justicia versa sobre un asesinato callejero que yo presencié: el asesino y el asesinado eran conocidos míos, y yo informé en la prensa como periodista. El otro Francisco Montaner trata sobre un escritor amigo, su situación interior y el contorno que lo rodea.

Ramiro: A mí me maravilló mucho tu personaje Diamantino ¿Es una alegoría de la creación? ¿Cómo la ves tú?. ¿Cómo la presentarías?

Fernando: Sobre Diamantino te puedo decir que considero que Diamantino soy yo. Creo que las novelas más auténticas son aquéllas que tienen un fondo autobiográfico. Aquéllas en que el autor compromete en ellas su existencia. Yo creo que las obras de arte son hijas del dolor. En una versión anterior de Diamantino, él dejaba de llorar y perdía su capacidad de hacer obras.

Ramiro: ¿Cuáles fueron en tu juventud las principales influencias?

Fernando: Una gran influencia fue Albert Camus y otra fue la de un autor no muy conocido el portugués Eça de Queiróz.

Confesiones

Si bien en un cuento ambientado en Montevideo aparece el cantor Alberto Castillo, Fernando Emmerich se confiesa gardeliano y amante del fútbol, pasión que le llevo a escribir sobre la derrota mundialista de Chile ante Brasil el cuento ‘Mi noche triste’. Su literatura es un desafío de sutilezas, escrita en un lenguaje a la vez frondoso y depurado. Un artista cabal que llora diamantes y brinda a sus lectores lo mejor de sí.



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