Ex director nacional de la Policía uruguaya vs. Rudolph Giuliani y su vergüenza e irritación

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Inspector General Roberto Rivero y Rudolph William Louis «Rudy» Giuliani III. Foto Ministerio del Interior uy.

El Dr. Rudolph Giuliani arribo a Uruguay de la mano del candidato del Partido de la Gente, Edgardo Novick quien lo acompañó en una extensa reunión primero con el presidente Vázquez, y luego con las máximas autoridades del Ministerio del Interior.

Giuliani asumió un rol de liderazgo mundial luego de los ataques a las torres gemelas el 11 de setiembre de 2001 en Nueva York, ciudad que gobernó entre 1994 y el 2001, dejando una reducción histórica del delito, siendo su leitmotiv: “la tolerancia cero”.

Al respecto consultamos al ex Director Nacional de la Policía de Uruguay, Inspector General Roberto E. Rivero para que nos diera su punto de vista al respecto, manifestando:
“La difusión de entrevistas y expresiones de la personalidad visitante, me llevaron a rescatar un apunte referido a <<El Proceso Compastat, del Departamento de Policía de Nueva York>> bajo responsabilidad del Comisionado de Policía Hooward Safir, designado  por el Dr. Giuliani, donde se toman como principios básicos para la reducción del delito,
– La inteligencia exacta y oportuna,
– Tácticas eficaces,
– Despliegue rápido de personal y recursos y evaluación incesantes.
Aquí a nivel de nuestra policía nacional, desde 1985, donde comenzamos a ser más partícipes de la elaboración, aplicación y seguimientos de programas, insistiendo en la vigencia de la colección y análisis de la información (acción de inteligencia en todo su proceso), el seguimiento de las tendencias del delito, su modus operandi, el manejo de política flexibles para enfrentarlo y el estar en situación de “Academia permanente”, enseñanza continua fuera de los cursos curriculares que se dictan para el sistema de ascensos y buscar incidir en la reducción de los actos permisivos a nivel de la autoridad policial, primero por medio de la Fiscalía de Policía, rescatada y actualizada por el Dr. Rafael Lanzón en el año 1993 y luego la actual Dirección de Asuntos internos, que se ha tropezado con obstáculos del propio sistema.

A partir del año 1985, existió voluntad y trabajo, escasos recursos económicos, una mala retribución en materia de sueldos y una limitada inversión en educación policial, la que quedó sujeta a esfuerzos aislados de determinadas unidades ejecutoras. Con cabal conocimiento de causa, en la Jefatura de Policía de Colonia, se siguieron ejecutando cursos de actualización profesional, además se proyectaron y ejecutaron programas de entrenamientos para los Caballeros Cadetes del último año de la entonces Escuela Nacional de Policía, guiados y conducidos por un cuerpo de instructores locales, que comprendían la actuación en el medio urbano y rural”.

El Inspector Roberto Rivero también agrega sus conceptos sobre los cambios en la Policía Nacional luego de asumir el gobierno el Frente Amplio:
“Luego de asumir la coalición política de izquierda, se promueve la mejoras de sueldos, el reconocimiento de sindicalización, sumando tecnología de primer nivel, pero <<no ejecuta programas de instrucción, enseñanza o academia continua que lleven a la obtención de reales servidores públicos, modifica la ley orgánica original en modo casi inconsulto, aplica un criterio de orden disciplinario en base a las penas pecuniarias con incidencia en el núcleo familiar del policía y la inacción propicia un marco de indisciplina, donde el verticalismo no es tal y la población percibe una débil policía, falta  de iniciativa e imaginación y no preparada, lo que también es aprovechado por la delincuencia.>>

Agregó, además, “que se percibe una permisividad donde Asuntos internos no incide y lleva a que no exista una regulación del diario vivir, conocido en nuestra jerga como el orden público, concretamente no hay prevención, no hay disuasión y cuando el orden se quebranta no hay una respuesta profesional y oportuna “.

Al consultarle sobre su concepto de la visita de Giuliani, nos comentó:
“Es positivo que el exalcalde nos visite y pueda dar su versión, lo hace como asesor de un dirigente con pretensiones presidenciales y como integrante de una compañía internacional de seguridad, donde acertadamente expresó;
• La necesidad de una mayor existencia de cárceles, dado que debería haber más gente presa.
• Que la fórmula está basada en estadísticas y datos duros, acorde a lo que lleva la policía local y luego intentan mejorarla, en base a decisiones sobre el uso de de recursos en base a datos de lo que pasa hoy con el delito, pero con flexibilidad para ir ajustando medidas.
• La necesidad de entrenamiento a la policía, con aplicación de tecnología de punta, adaptándose a la realidad de cada ámbito.
• No es bueno el estado de situación que se exhibe en materia de crecimiento del delito y el crecimiento de tasas de asesinatos y robos, sumado a la perturbadora cantidad de narcotráfico que pasa por el país.
• La incidencia que tiene el tener un marco normativo que legaliza la droga con la expectativa de que el narcotráfico baje.
• La necesidad de analizar cuanto se gasta y en que se invierte, sino se convierte en “tirar dinero a los problemas”
• La redistribución del personal policial, cambios de entrenamientos y establecer necesidades, dado que carece de una respuesta, <<lógico necesita tener el estado de situación exacto>>.
Tomé algunas apreciaciones, que son válidas, pero también quiero precisar que al estado que llegamos es producto de una responsabilidad compartida, donde en más de una oportunidad dimos las alertas, como ex Director de la Policía y Director Antidrogas, me causa cierta irritación y vergüenza, observar que ha existido falta de voluntad política, ausencia de inversión en planes de enseñanza, falta de seguimiento y hasta desprecio de los aportes surgidos desde el propio instituto, el que también requiere de un profundo análisis, para quitar los venales y lograr un acción permanente e indivisible, donde la premisa es el <<quitar espacios al delito>>, , donde prime el efecto disuasivo haciendo percibir a los malvivientes, que si delinquen es difícil que no logre su identificación.

Agregando que tenemos recursos humanos y si faltan oportunidades para aplicar las herramientas que están vigentes ,o sea, profundizar en reformas válidas en la propia ley orgánica policial, que recupere espacios perdidos no en base a mano dura o fuerte, simplemente con la aplicación del régimen normativo, por personal capacitado donde el ciudadano perciba que está protegido en su vida, uso de libertades y propiedad”.

Como Policía y visión de su Institución Roberto Rivero expresa:
Indudablemente nos falta autocrítica, mayor involucramiento al estar alejados de lo básico: la enseñanza, metodologías, administración de personal, utilización de recursos y mucha imaginación, máxime cuando somos un país de escasos recursos. Indudablemente si tenemos vergüenza como policías, nos queda un sabor amargo, al expresarnos del estado de situación del cual tenemos un cabal conocimiento, en un estado que ha recibido variada asistencia en materia de enseñanza policial de diversos gobiernos y hemos forjado también una identidad, donde si estamos relegamos es sólo producto de una inacción compartida y responsabilidad de todos”.

LJP

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