Los desafíos de la remoción de restos de naufragios

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Remoción de restos de naufragios. Foto IMO.

Un buque naufragado puede ser un peligro para la navegación. Otros barcos y sus tripulaciones pueden estar potencialmente en peligro y, dependiendo de la naturaleza de la carga y el combustible restante a bordo, un naufragio también puede causar daños a los entornos marinos y a otros intereses costeros. Además, también está el problema de los costos asociados a la localización, balizamiento y remoción de riesgos o restos de naufragio.

Para ayudar a resolver estos problemas la OMI elaboró el Convenio de Nairobi sobre la remoción de restos de naufragio, que sienta la base jurídica para que los Estados remuevan o hagan remover los restos de naufragio, buques a la deriva, objetos de buques a la deriva e instalaciones flotantes mar adentro.

El Convenio entró en vigor en 2015, llenando un vacío en la normativa internacional existente, al establecer la primera serie de reglas uniformes de alcance internacional destinadas a garantizar la pronta y eficaz remoción de los restos de naufragio situados más allá del mar territorial.

El Convenio abarca la responsabilidad de los armadores por los costos de localización, marcado y remoción de restos peligrosos; el seguro obligatorio para cubrir la responsabilidad del propietario del buque y los criterios para determinar los riesgos que entrañan los restos de naufragio, incluidos criterios medioambientales, entre otros.

Asimismo, incluye una cláusula facultativa en virtud de la cual se permite que los Estados Parte apliquen determinadas disposiciones a su territorio, incluido su mar territorial. Hasta la fecha, 41 estados se han adherido al Convenio, lo que representa más del 72% del arqueo de la flota mercante mundial. Pulse aquí para obtener más información.

Fuente IMO.

 

 

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