El próximo 16 de junio se cumplirán 35 años del regreso de Wilson a Uruguay

La partida lenta del vapor desde Buenos Aires la noche del 15 de junio de 1984, con 413 personas a bordo que viajaban expresamente para acompañar al caudillo, permitía ver - a quienes estábamos en el buque - una enorme cantidad de automóviles, fuera del puerto, que hacían sonar sus bocinas y prendían y apagaban sus luces en señal de despedida

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Wilson, en la escalerilla del barco ya en Montevideo, abraza al autor de este artículo, Raúl Vallarino, quien tuvo a su cargo el viaje de regreso en el vapor de la carrera

Por Raúl Vallarino.-

El domingo 16 de junio de 2019, se conmemorarán los 35 años del regreso de Wilson Ferreira Aldunate a Uruguay luego de 11 largos años de exilio.

El viaje histórico comenzó en la noche del 15 de junio de 1984 en el puerto de Buenos Aires en la dársena Sur, colmada de personas que llegaron para despedir al caudillo del Partido Nacional que se embarcaba en el histórico vapor de la Carrera “Ciudad de Mar del Plata II”, para volver a la patria que seguía en manos del gobierno militar.

En ese emotiva despedida, se podían ver banderas del Partido Nacional, del Frente Amplio y del Partido Colorado. Esa noche no hubo diferencias partidarias, todos estaban allí para acompañar al hombre que había enfrentado a la dictadura y que ya era el símbolo de la lucha por la libertad.

Carteles y banderas se mezclaban entre gritos de apoyo de la gente congregada en la terminal fluvial.

Un cartel resaltaba entre varios por su frase: “Sin Wilson nada” y en medio de esa manifestación, la figura de Wilson se hizo gigantesca entre los aplausos interminables.

La partida lenta del vapor desde Buenos Aires la noche del 15 de junio de 1984, con 413 personas a bordo que viajaban expresamente para acompañar al caudillo, permitía ver – a quienes estábamos en el buque – una enorme cantidad de automóviles en las afueras del puerto que hacían sonar sus bocinas y prendían y apagaban sus luces en señal de despedida.

En el muelle, los que quedaban allí saludaban la partida en medio de las sirenas de otros buques que le rendían de esa forma un homenaje a Wilson.

Al otro día, 16 de junio, al llegar a Montevideo la historia seria otra, pero no menos emotiva, que contaremos la próxima semana.

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