Yo no creo en Juan Sartori

Entre otras cosas, no creo en ese repentino amor que le surgió al empresario por ser candidato nacionalista, cuando viajó varias veces a Uruguay, jamás se acercó al partido y nunca votó

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Juan Sartori (Foto ICN Diario)

Por Raúl Vallarino.-

Con varios años de militancia en el Partido Nacional, ya no me deslumbran personajes que anuncian que llegan para cambiar la forma de hacer política y basan su candidatura en inyectar enormes sumas de dinero en la campaña, saturando con su imagen los medios de comunicación, como si repetirse una y otra vez les diera credibilidad a sus discutibles propuestas.

¿Quién es Juan Sartori? Por más que él lo explique una y mil veces en forma sobreactuada, repetitiva y anodina, no me logra convencer y hasta provoca cierta vergüenza ajena escucharlo.

Es evidente que las acciones de Sartori intentan desestabilizar al Partido Nacional, habla de unidad pero no deja de tirar sutiles dardos a sus correligionarios como pueden ser Larrañaga y Lacalle Pou.

Ahora bien… ¿Por qué no creo en Sartori?, lo explico a continuación:

Ningún verdadero blanco le iría a preguntar a José Mujica su opinión sobre si debía ser o no candidato por el Partido Nacional. Sartori lo hizo.

Entre otras cosas, no creo en ese repentino amor que le surgió al empresario por ser candidato nacionalista. Cuando viajó varias veces a Uruguay, jamás se acercó al partido, aunque si lo hacía con el gobierno de Mujica y principalmente con su amigo Diego Cánepa que además luego sería su asesor.

Si tanto quería al PN, habría buscado la forma de ir a votar en alguna elección nacional. Sartori nunca tuvo tiempo de viajar para sufragar.

El triste papel que representó en la entrevista con Gabriel Pereyra en VTV, demostró que es un improvisado. Habla de economía pero no supo datos elementales de su país. Ni a cuanto ascendía el salario mínimo nacional, como tampoco cual era el índice de desempleo. Lamentable.

Luego de criticar el proyecto de reforma de la Constitución, “Vivir sin miedo” negando que policías puedan trabajar junto a militares en la seguridad pública, Sartori, de un día para otro se dio vuelta en el aire y apoyó la reforma anunciando que ensobraría la papeleta para el plebiscito de octubre próximo. Y no solo eso, “robó” sin previo aviso el slogan de la campaña utilizándolo como propio.

Sartori asegura que quiere hacer una política diferente a la de algunos políticos, pero termina prometiendo las mismas cosas, crear empleo, mejorar la educación, medicamentos gratis a los jubilados, pero sus propios asesores dicen que eso es imposible y su “programa de gobierno”, no habla de gratuidad. Es surrealista que diga que se preocupa por la salud de los uruguayos cuando fue el ganador de la licitación de Mujica para plantar marihuana en Uruguay; negocio que dice haber vendido y que le dejó de ganancia 50 millones de dólares. ¿Quién puede creer que va a defender la salud de los uruguayos?.

Parece que al igual que su confidente Mujica, Sartori se abona al “como te digo una cosa te digo la otra”.

De logros o ideas no tiene nada para mostrar y ahora Sartori se cuelga del proyecto del líder de Alianza Nacional, que logró solo, sin apoyo de algunos sectores, más de 400 firmas para llegar a un plebiscito para “Vivir sin miedo”. Como dice una frase por allí que viene al pelo para el millonario devenido en político: “Las ideas se roban, pero el talento nunca”.

Con total soberbia anuncia que ganará la interna y que será el candidato a presidente. Ni un ápice de modestia.

¿Cómo voy a creer en un personaje que se burla de todos diciendo que algunos piensan que es la reencarnación de Aparicio Saravia?. Solo una persona sin criterio puede expresar esa barbaridad.

No puedo creer que alguien no reconozca el drama de los desaparecidos algo tan profundo y doloroso para los uruguayos. Es imperdonable, aunque luego del “tirón de orejas” del partido, Sartori intentó matizarlo.

Tiene un total desconocimiento de lo que significan los grandes caudillos del Partido Nacional. En una entrevista en El Observador, Sartori manifestó que Herrera y Wilson eran el pasado y que jamás se basaría en ellos para sus políticas.

No sabe nada de la herencia que estos caudillos dejaron a los uruguayos para servirse en el futuro, porque sus postulados son de avanzada, de proyección en el tiempo, pero eso Sartori lo ignora, como tantas otras cosas.

La imperdonable comparación que ha hecho su mentor político, Alem García, asegurando que encuentra similitudes del empresario con el caudillo Wilson Ferreira Aldunate, es un insulto cobarde y rastrero a todo el Partido Nacional.

Quienes conocimos a Wilson y trabajamos para su regreso en el histórico vapor de la carrera, luego de su largo exilio por enfrentar a la dictadura, no podemos creerle a un personaje que nada sabe de quienes lucharon por el país y ofrendaron su vida por ver libre al Uruguay.

Recuerdo una estrofa de la histórica canción dedicada al caudillo blanco que dice: “Yo no quiero ni pensar lo que sería de esta tierra, si alguno se olvidara lo que luchó Wilson Ferreira”; bueno, Sartori no debe saber de lo que estoy hablando.

Es como si el magnate empresario quisiera borrar la rica historia nacionalista y en eso parece trabajar en sintonía con el gobierno del Frente Amplio, que a nivel del país, hizo desaparecer el Escudo Nacional y lo cambió por un medio sol y el Pabellón Nacional fue sustituido por una imagen despixelada que exhibe en sus Consejos de Ministros.

En definitiva, ¿que hay detrás de Sartori?. Mucho quedó al descubierto al admitir el empresario que había contratado a Juan José Rendón, famoso creador de “guerras sucias” en campañas políticas reconocido mundialmente como “el rey de la propanganda negra”. Sinceramente, dudo mucho que Sartori sea blanco.

Yo no sé si  es el Caballo de Troya que le metieron al Partido Nacional para desestabilizarlo desde adentro como sostienen muchos nacionalistas, pero que hay demasiados puntos oscuros alrededor del precandidato, si los hay. Vale recordar una frase histórica de Herrera en el ’59:  “Se nos ha metido una comadreja colorada en el rancho de los blancos”, en referencia a Benito Nardone. Ahora, en la actualidad, si hay una comadreja, sería de otro color.

Los wilsonistas y todos los blancos que de alguna u otra forma enfrentamos a la dictadura, no precisamos que un personaje que nunca vivió en Uruguay y que no conoce su idiosincrasia, se quiera poner al frente de un partido con una enorme historia heroica que él, ni siquiera conoce.

La farsa de la tarjeta Medicfarma, es otra prueba de los inventos desesperados de un personaje que no duda en utilizar a las clases pasivas para lograr sus fines y si lo atacan ante tantas barbaridades que propone, se victimiza de la manera más ruin.

5 Comentarios

  1. solo una palabra para describir este articulo: vomitivo.
    Lacalle, que hiciste con los 50 palos verdes que te dio Sartori y no registraste?
    Siento al fin un alivio existencial, después de mucho volveré a votar en el partido nacional. Aguante Sartori!

    • No mientas Tincho. Sos otro de las fake news pagas para enviar desde el exterior. Decís “50 palos verdes”, que serían 50 millones de dólares. La versión no probada que da tu jefe Sartori es que habría dado 50 mil dólares.
      Te aclaro que 50 palos (millones) verdes es la suma que ganó Sartori con la marihuana en la licitación que le otorgó Mujica.

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